PALABRAS DE INAUGURACIÓN
Teatro Estudio comenzó con la experimentación para tratar de encontrar en Stanislavski, en Brecht, una respuesta a esa tradición declamatoria que nos llegaba de la España del siglo XIX. Pero esa experimentación terminó yendo más allá del teatro, tenía que ver con la vida misma. El tiempo que uno empleaba en vivir era el tiempo que uno empleaba en hacer teatro. El teatro entendido como trampolín para un modo de vida diferente.
No hay que pensar en un arte para el pueblo. El teatro, el arte en general, es para el pueblo. Puede ser codificado, ampliado, pero es para el pueblo. Sale del pueblo y a él regresa. El teatro en la Revolución ha ganado un público.
El final de una puesta de Giorgio Strehler: una cortina de hierro baja lentamente. Debajo hay una carreta de paja. Durante toda la obra el artista es simbolizado como una mujer que viaja en esa carreta. Veo que esa cortina va a caer sobre la carreta detenida en medio del camino. Eso capta toda mi atención. La cortina cae “teatralmente” sobre esa carreta y la desbarata haciendo un corte simbólico. Después me dijeron que esa cortina era una tradición del teatro italiano para proteger la platea en caso de un incendio sobre el escenario. En el teatro uno pocas veces logra estar en contacto con ese nivel de poesía. Es una experiencia inolvidable, que te marca.
Vicente Revuelta
Premio Nacional de Teatro